La industria de reuniones entra a 2026 en un momento de redefinición profunda. Presupuestos más fragmentados, clientes más inmediatos, eventos más pequeños, mayor presión por eficiencia y una adopción tecnológica que ya no es opcional. Para Eva Isla, Business Director México de BCD Meetings & Events, este escenario no sólo plantea retos, sino una oportunidad clara para evolucionar como industria.
Desde la pandemia, BCD desarrolla anualmente su Guía Global de Tendencias, un documento que hoy se ha consolidado como una hoja de ruta estratégica tanto para clientes como para los equipos internos en todos los mercados donde opera la compañía.
“Es una guía que nos ha funcionado muchísimo porque baja una visión global hacia los mercados locales. No importa si un país está más avanzado que otro en ciertos temas; al final todos estamos persiguiendo el mismo objetivo”, explica Isla. Más allá del análisis, la guía se ha convertido también en un eje de alineación cultural. “Nos ayuda incluso en temas internos, porque todos estamos trabajando en lo mismo: inteligencia artificial, wellbeing, sustentabilidad, cada quien a su nivel, pero creciendo de manera orgánica”.
Sustentabilidad: del discurso al KPI
De cara a 2026, la directiva identifica dos pilares que atraviesan toda la estrategia global de BCD. El primero es la sustentabilidad, que dejó de ser un mensaje aspiracional para convertirse en un indicador medible y evaluado a largo plazo.
“Este año dimos un paso muy importante al posicionar la sustentabilidad desde una postura verdaderamente global. Antes cada mercado lo trabajaba por su cuenta; hoy ya es un KPI que medimos”, señala. La participación de BCD en foros internacionales, como PCMA, marcó un punto de inflexión para formalizar este compromiso.
Isla adelanta que a partir de enero de 2026 se lanzarán herramientas que permitirán traducir este trabajo en acciones concretas, reduciendo la dependencia de clientes o proveedores que no siempre priorizan el tema. “Por fin vamos a poder bajar todo esto a acciones específicas que veníamos persiguiendo desde hace tiempo”.
Inteligencia artificial: eficiencia real, no sólo ‘happening’
El segundo gran eje es la inteligencia artificial, que en palabras de Eva ha pasado de ser un recurso cosmético a una herramienta estructural. “Durante mucho tiempo dijimos que usábamos inteligencia artificial en los eventos, pero era más para el happening. Hoy es una realidad mucho más tajante”.
En BCD, la IA ya es un KPI y forma parte de las iniciativas obligatorias de automatización en todos los países. Su impacto se refleja principalmente en procesos internos, reducción de errores y control de riesgos. “Crea eficiencias, disminuye errores y, al final, eso se traduce en ahorros para el cliente”, explica.
La directiva reconoce que el verdadero cambio ocurre cuando se aprende a usar estas herramientas a profundidad. “Yo misma me di cuenta de que usaba quizá el 20% de lo que realmente podía hacer. Cuando entiendes el alcance, es una maravilla, sobre todo para las talachas del día a día. Hoy el tiempo es el nuevo dinero”.
Latinoamérica y el reto de los mini eventos
Aunque las tendencias son globales, su impacto es particularmente fuerte en México y Latinoamérica. Uno de los fenómenos que más ha presionado a la industria es la fragmentación de grandes eventos en múltiples encuentros más pequeños.
“Antes teníamos incentivos de 600 personas y hoy son de 180. El incentivo regresó, sí, pero con menos asistentes y más eventos”, explica Isla. Este modelo, si bien responde a nuevas dinámicas corporativas, ha generado retos importantes en costos, planeación financiera y operación.
A ello se suma la inmediatez con la que hoy operan los clientes. “Quieren propuestas creativas, innovadoras, con los mejores precios… pero en dos días. Eso es súper complejo”, reconoce. Para enfrentar este escenario, BCD ha integrado herramientas de inteligencia artificial orientadas a la gestión de proveedores y referencias creativas, lo que permite responder con mayor agilidad sin sacrificar calidad.
Talento: una asignatura pendiente
El tema del talento sigue siendo uno de los grandes desafíos de la industria de reuniones. Eva es clara al reconocer que, hoy, el sector no resulta tan atractivo para las nuevas generaciones como lo fue hace una década.
“Esta es una industria pesada. Hay que tenerle corazón y amor para quedarte”, afirma. Jornadas largas, sobreinformación y expectativas poco realistas han complicado la atracción de nuevos perfiles. Sin embargo, BCD ha apostado por fortalecer la retención a través de programas de wellbeing, diversidad, inclusión y desarrollo profesional.
“Este año logramos estabilizar mucho más al equipo. Ya tenemos personas con tres años en promedio, y eso se nota en el servicio. Para nosotros, ese ha sido uno de los mayores logros de 2025”.
Seguridad y datos: la alerta que crece
Con el avance tecnológico también crecen los riesgos. Para 2026, la seguridad de la información se perfila como una de las tendencias más críticas. “Hoy existen páginas falsas de congresos por todos lados. Incluso con filtros y entrenamientos, nadie está exento”, advierte Isla.
Por esta razón, BCD ha optado por desarrollos tecnológicos internos y evita el uso de plataformas abiertas o en la nube para manejar información sensible. “No subimos datos a aplicaciones externas. Manejamos información muy delicada, como pasaportes, y tenemos procesos estrictos para su eliminación”.
¿Desaparecerán las agencias pequeñas?
Lejos de una visión fatalista, Isla considera que el mercado seguirá siendo diverso. “No creo que las agencias pequeñas vayan a desaparecer. Su fortaleza es que pueden usar todas las aplicaciones del mercado y moverse rápido”.
La diferencia estará en el enfoque y en el tipo de cliente. “No todos los clientes embonan en todas las agencias. Nosotros tenemos un perfil muy claro enfocado en procesos y seguridad, pero hay mercado para todos. El único que va a caer es el que no se transforme”.
Un cierre sólido y un 2026 retador
Pese a un 2025 marcado por incertidumbre, BCD México cerró el año cumpliendo sus proyecciones. “Fue un año de aprendizajes, con subidas y bajadas, pero cerramos muy bien”, asegura Isla.
Para la directiva, los años que obligan a cambiar son los que realmente fortalecen a las organizaciones. “Salir de la zona de confort siempre es bueno. Fue un año retador, pero se salió adelante con creatividad”.
Iniciando 2026, el mensaje es claro: la industria de reuniones está entrando en una etapa donde la adaptación ya no es una ventaja competitiva, sino una condición de supervivencia.
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