En un entorno global en constante cambio, donde las tensiones geopolíticas pueden modificar los patrones de viaje casi de la noche a la mañana, la última encuesta SITE Pulse ofrece una visión oportuna de cómo responden los profesionales de viajes de incentivos. Realizada entre el 25 de marzo y el 6 de abril de 2026 con 193 participantes de cuatro regiones del mundo, la encuesta explora cómo la dinámica geopolítica actual influye en la elección de destinos.
Lo que surge no es un colapso de la demanda, sino una recalibración: un reequilibrio del riesgo, la percepción y la oportunidad.
El hallazgo más llamativo es el descenso constante y significativo del interés por los Estados del Golfo y el norte de África. En todos los grupos de encuestados, los Estados del Golfo registran las puntuaciones de sentimiento más negativas, lo que refleja una preocupación generalizada por su proximidad a la inestabilidad geopolítica. El norte de África sigue un patrón similar, especialmente entre los encuestados de Estados Unidos, Europa y el resto del mundo.
Para los destinos de estas regiones, las implicaciones son inmediatas y prácticas: la demanda de viajes de incentivo es muy sensible al riesgo percibido, incluso cuando la realidad sobre el terreno difiere de la percepción.
Estados Unidos presenta un panorama complejo. Los encuestados nacionales siguen mostrando una actitud positiva, y los planificadores con sede en EE. UU. muestran una tendencia a centrarse en el mercado interno, favoreciendo los programas nacionales y los destinos cercanos como el Caribe y Canadá.
Sin embargo, fuera de Estados Unidos, la percepción es diferente. Los encuestados de Europa, Asia y el resto del mundo manifiestan una actitud negativa hacia Estados Unidos como destino. Esta divergencia pone de manifiesto un creciente desafío en la percepción, donde el posicionamiento geopolítico influye en el atractivo de los destinos.
Para los destinos y socios estadounidenses, esto representa una consideración estratégica para los próximos meses.
Por el contrario, Europa y Canadá destacan como claros beneficiarios. Ambos destinos registran un fuerte sentimiento positivo entre diversos grupos de encuestados, lo que indica su posicionamiento como opciones estables, fiables y atractivas en tiempos de incertidumbre.
En el caso de los encuestados europeos, en particular, se observa una notable tendencia hacia los viajes intrarregionales —un enfoque de «quedarse cerca de casa»—, mientras que los viajes de larga distancia se están redirigiendo hacia destinos percibidos como políticamente neutrales o alejados de las zonas de conflicto.
Esto representa una oportunidad para que los destinos se centren en mensajes sobre estabilidad, accesibilidad y una experiencia enriquecedora.
Más allá de los bastiones tradicionales, Asia, Oceanía y el sur de África están ganando terreno. Los encuestados de Europa, Asia y el resto del mundo muestran un mayor interés por estas regiones, lo que sugiere una diversificación de los viajes de incentivo de larga distancia.
En particular, el sur de África registra la puntuación positiva más alta entre los encuestados asiáticos, lo que indica un creciente interés en programas experienciales basados en la naturaleza que combinan la distancia de la tensión geopolítica con un fuerte atractivo como destino.

En definitiva, esta encuesta de opinión pública revela no indecisión, sino adaptabilidad. Los viajes de incentivos siguen siendo un sector sólido, pero los organizadores están reevaluando activamente las opciones de destino desde la perspectiva de la seguridad, la percepción y la coherencia.
Para los destinos, las agencias de gestión de destinos (DMC) y los proveedores, el mensaje es claro:
este es el momento de comprender el cambio de mentalidad, responder con claridad y confianza, y posicionar las ofertas de manera que satisfagan las expectativas cambiantes de los compradores globales.
Como siempre, los viajes de incentivo se guían tanto por la razón como por la emoción. En tiempos de incertidumbre, la confianza, la tranquilidad y la autenticidad son más importantes que nunca.
Finalmente, varios comentarios señalan factores estructurales y contextuales que influyen en la evolución de esta demanda. Los desafíos geográficos (como la distancia a Nueva Zelanda y los problemas de oferta propios de los estados montañosos), las limitaciones internas, como la capacidad reducida, y la necesidad de formación y conocimiento sobre incentivos globales, influyen en los resultados. Subyace a todo un sentimiento general de incertidumbre, pero se ve atenuado por la esperanza, el atractivo emocional de viajar y la creencia de que las condiciones están mejorando gradualmente.
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